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Límite de cuantificación: cuándo una señal permite reportar cantidad
El límite de cuantificación es el nivel más bajo que un procedimiento puede medir con precisión y exactitud adecuadas para su propósito. Su abreviatura habitual es LOQ o QL y se diferencia del límite de detección.
Redacción GHK.mx2 min de lectura
Ver una señal no basta para asignar cantidad
Una respuesta pequeña puede ser detectable sin permitir una estimación suficientemente confiable. La pregunta cuantitativa exige comprobar desempeño en esa zona. Por ello, el número calculado por el software no siempre debe publicarse como una concentración con el mismo respaldo que otros valores.
La capacidad pertenece al procedimiento
El límite debe vincularse a una magnitud, unidades y condiciones de ensayo. Una cifra expresada en la solución analítica no equivale sin conversión a la cantidad del material original. Las diluciones y la base de cálculo deben conservarse al interpretar el resultado.
Reportar sin exagerar lo conocido
Cuando un valor queda bajo el límite respaldado, conviene distinguir esa situación de un resultado igual a cero. La forma de informar debe permitir al lector reconocer que existe una restricción cuantitativa. Ocultarla con decimales crea una precisión aparente que el método no ha demostrado.
Ejemplo para interpretar el concepto
Con un LOQ hipotético de 0.5 unidades, una señal calculada como 0.2 no adquiere fiabilidad cuantitativa por mostrarse como 0.2000. Debe interpretarse según el procedimiento y su capacidad de detección, conservando que está bajo el intervalo cuantificable.
Alcance y límites
El LOQ no es un límite de aceptación de calidad. Capacidad de medir y criterio para aceptar un material son decisiones diferentes.